Gabriela Muñoz es médico veterinaria egresada de Favet y está a punto de obtener su título de doctora en Ciencias Silvoagropecuarias y Veterinarias de la Universidad de Chile, una formación académica que no deja de sorprenderla desde que decidió seguir este camino cuando cursaba Enseñanza Media.
Si pensó en algún momento que su futuro era junto a los animales, estaba en lo cierto, lo que descubrió en el camino fue que sería mucho más cerca de lo que ella creía, ya que la vida microscópica capturó toda su atención y la llevó al fascinante mundo de los microorganismos.
“Realizando distintas prácticas me di cuenta de que, más que lo macro, me gustaba lo microscópico: pipetear, hacer experimentos. Con el tiempo entendí que era una opción viable hacer ciencia siendo médica veterinaria y por eso decidí tomar este camino”, explicó Muñoz, quien se está preparando para rendir el examen final de su doctorado, consolidando una trayectoria científica en el área de la virología.
Tras titularse en Favet en el 2016, Gabriela trabajó cerca de siete años en el Laboratorio de Parasitología Básico Clínico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, donde desarrolló su formación en biología molecular e investigación científica, participando, además, en actividades académicas para estudiantes de Tecnología Médica y para el diagnóstico de la enfermedad de Chagas.
Decidió continuar su formación académica ingresando al Doctorado de Ciencias Silvoagropecuarias y Veterinarias de la Universidad de Chile y en Favet pasó a integrar el equipo del Laboratorio de Virología Animal, bajo la guía del profesor Víctor Neira.
Es en esta etapa, donde Gabriela pasa a formar parte de las últimas tres expediciones a la Antártica en el marco de un programa de monitoreo y vigilancia de influenza aviar altamente patógena (H5N1), un trabajo colaborativo entre Favet y el INACH, que ha conseguido trascendentes resultados para la sanidad de los animales bajo el enfoque de Una Salud.

“Fui jefa en terreno en la investigación en influenza aviar altamente patógena que se realizó en la Antártica en colaboración con INACH. Mi labor era la coordinación previa al trabajo en terreno, el monitoreo de mortalidades, la toma de muestras de distintas especies, como, por ejemplo, los mamíferos marinos y las aves. Para mí, este viaje fue una oportunidad única que nunca pensé que tendría y que me permitió hacer ciencia en lugares extremos”, afirmó la investigadora.
Durante estas expediciones, el equipo enfrentó diferentes principalmente asociados al clima. Solo se puede realizar este monitoreo en época estival, porque las condiciones son más amigables con la labor, pero estando en terreno puede comenzar a llover o a descender tanto la temperatura que se hace casi imposible estar en el exterior. Tener disposición y preparación ante imprevistos es la clave para realizar ciencia en un entorno extremo.

“Esta fue mi tercera expedición a la Antártica y quería aprovechar de invitar a todas las estudiantes, futuras científicas, a integrarse a los diferentes laboratorios, ya que estas oportunidades existen, no solo de participar, sino que también, de liderar las expediciones”, sostuvo Muñoz, entusiasmada por la experiencia.
Y el llamado no es al azar, cada vez ingresan más mujeres a estudiar Medicina Veterinaria a Favet, una carrera que fue predominantemente masculina en la mayor parte de sus casi 100 años de existencia. Solo este año 2026 la matrícula de primer año está compuesta por 136 mujeres y 66 hombres.

“Cuando yo ingresé a MV ya entraban más mujeres, sin embargo, he visto que hay cambios que me parecen favorables. Que haya más mujeres siendo MV me parece que va en concordancia con el desarrollo del país en que las mujeres están tomando un rol más activo en las distintas labores y me parece justo”, puntualizó Muñoz, destacando que en la última expedición del buque Betanzos en la Antártica, el 90% de los equipos era liderado por mujeres.
Aún quedan desafíos pendientes para lograr la paridad de género, ya que en los cuerpos académicos siguen predominando los hombres y al armar comisiones no se logra equiparar los números con las mujeres. Sin embargo, al continuar esta tendencia en la formación de pregrado, a lo largo de los largos esta diferencia se va a ir subsanando y más mujeres científicas ocuparán importantes cargos universitarios.

