El proyecto “Hacia una tenencia responsable situada, participativa y con enfoque territorial de perros y gatos en Barraza, Caleta El Sauce y Caleta El Toro, comuna de Ovalle” se adjudicó el fondo del Alice Morgan Wright–Edith Good Trust para ser ejecutado durante 2026. Una iniciativa que, además, fortalecerá la formación de estudiantes mediante actividades docentes en terreno y procesos de vinculación con el medio.
Su ejecución se desarrollará en colaboración con el Programa de Animales de Compañía de Humane World for Animals en Chile, abordando la tenencia responsable desde una perspectiva territorial e interdisciplinaria, articulando salud pública veterinaria, bienestar animal, educación ambiental y conservación de la biodiversidad.
La iniciativa se implementará en tres localidades rurales emplazadas entre el borde costero, el Parque Nacional Bosque Fray Jorge y el Humedal del río Limarí, ecosistemas estratégicos para la Región de Coquimbo debido a su valor ecológico, su riqueza biológica y su relevancia para la conectividad de especies nativas. En este contexto, busca fortalecer prácticas responsables que contribuyan tanto al bienestar de perros y gatos como a la protección de fauna silvestre y a la prevención de riesgos sanitarios.
“En contextos rurales y costeros como los de Ovalle, la relación entre las personas, sus animales y el entorno natural es parte del tejido social. El desafío es promover una tenencia responsable que respete esa historia y, al mismo tiempo, cuide la salud pública y la biodiversidad local”, sostuvo la Dra. Valeria Rojas, académica de Favet y responsable del proyecto.
La planificación contempla el desarrollo de diagnósticos participativos, talleres comunitarios, instancias de educación ambiental, campañas sanitarias preventivas y espacios de reflexión sobre la interacción entre animales de compañía y ecosistemas locales. De este modo, se busca generar estrategias pertinentes y sostenibles en el tiempo, construidas en diálogo con las comunidades.

La Dra. Daniela Benavides, directora para Humane World for Animals en Chile, señaló que “comprendemos el cuidado animal como un aprendizaje social que se teje en conjunto con el desarrollo humano. Este proyecto nos invita a levantar estrategias que reconozcan la particularidad cultural, ecológica y económica de cada territorio, ampliando las posibilidades de acción en materias de tenencia responsable”.
Desde el CGAB, Constanza Cabello-Araya subrayó que “este proyecto nos invita a mirar la tenencia responsable desde una perspectiva más amplia y sensible, entendiendo que los animales forman parte de la vida cotidiana, las identidades locales y los equilibrios ecológicos. Trabajar en estos territorios significa aprender con las comunidades, no solo sobre ellas. El cuidado animal es también una práctica social y ambiental”.

Vinculación con el medio y formación profesional situada
La adjudicación da continuidad a un trabajo territorial de larga data desarrollado por el equipo de Humane World for Animals en la zona, ensamblándose con las actividades de colaboración co-ejecutadas entre esta entidad y el equipo del CGAB desde el año 2025.
A su vez, esta iniciativa se ve nutrida por las actividades desarrolladas durante enero de 2026 en los sectores de Oruro, Salala, Barraza y Caleta El Toro, comuna de Ovalle, donde, a través de cinco jornadas de intercambio de saberes socioecológicos, el equipo del CGAB trabajó junto a la comunidad y al equipo de Humane World for Animals Chile, generando espacios de diagnóstico territorial y reflexión colectiva sobre la situación de perros y gatos en la zona.
En estas actividades participaron cinco estudiantes de Favet -cuatro de pregrado en el marco de prácticas y pasantías, y uno de posgrado- junto a profesionales del centro, integrándose activamente en talleres, levantamiento de información territorial y actividades educativas.
“Las actividades docentes en terreno permiten que las y los estudiantes comprendan que la medicina veterinaria no se ejerce en abstracto, sino en contextos sociales y ecológicos concretos. Aquí no solo aplican conocimientos técnicos; si no que los y las estudiantes aprenden a escuchar, a dialogar con realidades diversas y a reconocer que el cuidado animal está profundamente entrelazado con las dinámicas culturales, económicas y ambientales del territorio. A mi juicio, estas experiencias fortalecen la formación ética y el compromiso público de los y las estudiantes como futuras y futuros profesionales”, explicó Cabello-Araya.

La participación en terreno permitió articular contenidos de salud pública veterinaria, bienestar animal, epidemiología básica y conservación de biodiversidad con situaciones reales, fortaleciendo competencias en trabajo interdisciplinario, comunicación comunitaria y enfoque territorial.
“Fortalecer las alianzas entre la academia y las comunidades es esencial para construir una universidad más abierta y comprometida con los desafíos del país. Cada territorio nos enseña a repensar nuestras prácticas y a construir conocimiento desde el encuentro”, agregó la Dra. Benavides para concluir.

