Los bosques de araucaria en Chile enfrentarían una amenaza crítica para su supervivencia de cara al 2060. Este es uno de los principales resultados de la investigación titulada “Climate-driven collapse risk in Chilean Araucaria forests” que analizó los cuatro ecosistemas de esta especie de conífera presentes en nuestro país: tres de ellos localizados en la zona andina, entre las regiones de La Araucanía y Los Ríos, y uno ubicado en la zona costera de la Cordillera de Nahuelbuta.
Para ello, el equipo investigativo liderado por el Dr. Alberto Alaniz, académico del Departamento de Ciencias Biológicas Animales de Favet, e integrado por Alexis Barrios-Saravia, Claudia Hidalgo-Corrotea y Pablo Vergara, miembros del Laboratorio de Biodiversidad y Medio Ambiente (BIOMA) de la Universidad de Santiago de Chile, evaluó cinco dimensiones principales:
- Pérdida histórica de superficie, desde aproximadamente 1750.
- Pérdida reciente de superficie, especialmente entre 2004 y 2024.
- Pérdida futura de hábitat adecuado, proyectada hacia 2060.
- Cambios en variables climáticas, como temperatura, precipitaciones y sequía.
- Cambios en el funcionamiento del bosque, utilizando indicadores satelitales relacionados con agua, transpiración y cobertura del dosel.
“Esta investigación representa la evaluación de Lista Roja de Ecosistemas más detallada aplicada en Chile y una de las más completas a nivel mundial. Todos los ecosistemas mostraron una severa reducción histórica en sus superficies (>74%) y una disminución reciente significativa, siendo particularmente afectados por deforestación los ecosistemas andinos, con más de un 46% de pérdida. Las proyecciones de cambio climático indican que existirá una pérdida generalizada de las zonas ambientalmente viables, donde los bosques costeros de araucaria de Nahuelbuta podrían perder por completo las condiciones ambientalmente viables para el año 2060”, explica el Dr. Alberto Alaniz.
La evaluación de los cuatro ecosistemas de araucaria, desprendida de la investigación, determinó que todos ellos fueran clasificados como En Peligro Crítico (CR) hacia 2060, bajo el protocolo oficial de la Lista Roja de Ecosistemas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), lo que implica que alcanzarían los niveles más altos de riesgo establecidos según los estándares científicos de la organización.
Entre los factores asociados a este resultado, el cambio climático aparece como el principal motivo de riesgo proyectado.
“El estudio evaluó un total de 9 subcriterios de un máximo de 12 subcriterios planteados por la UICN, incluyendo múltiples variables para un mismo criterio. Los factores climáticos fueron aquellos que determinaron los mayores niveles de amenaza para todos los ecosistemas evaluados, considerando cambios en la precipitación, temperatura y condición de sequía. Por otro lado, los criterios de reducción en la distribución no alcanzaron los niveles de amenaza más elevados. Cuando se analizan los criterios relacionados a procesos funcionales de los ecosistemas, se evidencia una amplia degradación, la cual está principalmente vinculada al cambio climático (estrés hídrico)”, detalla el académico de nuestra facultad.
Otro de los factores que llama la atención en el artículo científico es la pérdida de superficie que se manifiesta en los cuatro ecosistemas. El equipo de autores determinó que estos han perdido más del 74 % de su extensión histórica. En algunos casos, la reducción supera el 90% respecto de la presencia estimada para el período preindustrial. Esto muestra que la amenaza no es exclusivamente futura: la araucaria ya ha sufrido una reducción más que considerable y de forma sostenida en el tiempo.
Medidas urgentes para proteger la araucaria
En base a las cinco dimensiones principales de afectación a los ecosistemas de araucaria estudiados, la investigación propone tomar medidas urgentes para proteger a esta especie.
“En primer lugar, debiera generarse un decreto presidencial donde se declare a estos ecosistemas como prioridad nacional de conservación. En la actualidad, la especie Araucaria araucana es considerada Monumento Natural, estando prohibida su corta y comercialización. Sin embargo, el ecosistema donde se encuentra inserta no es un objeto de conservación declarado de forma directa, existiendo riesgo de degradación del hábitat por malas prácticas de manejo”, señala el Dr. Alaniz.
Asimismo, propone medidas específicas como:
- Inclusión de todos los parches y/o setos remanentes de araucaria dentro de los planos reguladores como zonas de conservación, sin permitir su cambio de uso y cobertura de suelo.
- Declaración de prioridad nacional de restauración dentro del Plan Nacional de Restauración a Escala de Paisaje y en el marco de la Ley N.° 21.600, que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas. Esto debiera ser emitido como decreto emanado por el Ministerio del Medio Ambiente y ratificado por la Contraloría, con la respectiva aprobación del Presidente de la República.
- Expansión de áreas de conservación mediante la destinación de fondos para la conservación tales como derecho real de conservación, adquisición de terrenos e implementación de áreas protegidas privadas, sobre todo en la zona del Parque Nacional Nahuelbuta (araucarias costeras) y para las zonas de amortiguación que se encuentran entre las áreas protegidas de la zona andina de la Región de La Araucanía.
- Implementación de un plan de adaptación al cambio climático mediante la conservación de germoplasma (semillas), considerando la selección de semillas, viverización, selección de plántulas y reforestación en terreno. Para esto, debieran aprobarse los fondos necesarios para la ejecución de actividades de investigación científica enfocadas en la restauración ecológica de este ecosistema, desde estudios de laboratorio hasta el financiamiento de acciones de intervención directa en terreno (preparación de sustratos, plantación de árboles, implementación de medidas para cosecha de agua y aumento de retención hídrica).
- Regularización del comercio de piñones en masa, identificando cuotas y montos máximos de extracción, fomentando la extracción responsable para mercados locales y reduciendo la explotación de gran escala (grandes cadenas de supermercados).
“Los bosques de araucaria representan un patrimonio biológico y cultural inconmensurable, siendo uno de los grupos de especies más antiguas del cono sur de Sudamérica, así como una planta de alta importancia para el pueblo Mapuche. Este estudio presenta una alarma directa para comenzar a ejecutar acciones que permitan asegurar la persistencia de este ecosistema para las generaciones futuras, teniendo como objetivo evitar que desaparezcan”, concluye el Dr. Alberto Alaniz.

